27 de Enero de 2009 | Sexo sin tabú - María Alejandra Berroterán - www.el-nacional.com
Es necesario leer las etiquetas de los productos de uso íntimo
Algunos artilugios sexuales de plástico contienen ftalatos, químicos que están cuestionados
Usar juguetes eróticos es saludable para una vida sexual completa, para desarrollar fantasías, para introducir nuevas emociones a la interacción en pareja o para la satisfacción individual. Pero las etiquetas hay que leerlas, más aún cuando se trata de productos de uso íntimo. Muchos implementos sexuales también contienen un grupo de sustancias llamadas ftalatos que son nocivas para la salud y para el ambiente.
Los ftalatos se usan para ablandar el plástico PVC del que están hechos estos instrumentos amatorios y para darle una sensación más realista a la figura fálica. El lado negativo de estos químicos, que pueden llegar a componer entre 40% y 80% del juguete, es su efecto a largo plazo.
"Son compuestos orgánicos persistentes. Eso significa que se quedan en el organismo e, incluso, ingresan al ADN de la persona, por lo que no sólo se relacionan con daños en órganos sexuales, sino también con cánceres de diferentes tipos, también son disruptores endocrinos (alteran las funciones corporales que estén reguladas por hormonas)", señaló María Eugenia Gil Beroes, de la Fundación Agua Clara.
Nada inocente.Los ftalatos son químicos volátiles, es decir, liberan pequeñas partículas que no son visibles a simple vista y que pasan a la sangre de un organismo vivo. Diversas investigaciones médicas han demostrado su relación con varios tipos de cáncer, daños en los riñones y problemas de desarrollo, pues su efecto es sistémico al alterar la información química de las células.
Además, esta sustancia suele emplearse con metales pesados (plomo, bario y cadmio) y otros elementos que hacen daño al cuerpo humano como el kerosén, aguarrás y aceite industrial.
Los ftalatos no sólo se encuentran en productos para adultos, también están presentes en algunos artículos infantiles como muñecas y rascadores de encías, y en elementos de casa como las cortinas de baño y persianas de vinilo. Por ello es necesario leer las etiquetas de los productos y revisar que no estén hechas de PVC (porque para hacerlas más suaves se mezclan con ftalatos).
Alternativas saludables.Aun- que en los países de la Unión Europea está prohibida la comercialización de productos elaborados con ftalatos, en América Latina son escasas las regulaciones. Venezuela todavía no ha ratificado el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, pues aún se debate en la Asamblea Nacional.
Si se quiere encontrar juguetes sexuales libres de ftalatos, deben buscarse los que han sido elaborados en Europa: suelen estar identificados con un sello verde en su empaque y las palabras "f-thalate free". Varias tiendas eróticas en Caracas los tienen en sus anaqueles.
Ante la duda, se puede optar por materiales naturales.
Hay consoladores vaginales y anales y bolitas chinas para el placer anal de madera y vidrio, ambos materiales son reciclables y no son dañinos. Sin embargo, tienen sus desventajas prácticas: si se caen se pueden romper o astillar y ocasionar alguna herida en la mucosa anal o vaginal, y la madera es difícil de higienizar. Los elaborados en aluminio son escasos pero superan esas dos desventajas y son seguros de usar.