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La mente es un carrusel que excita PDF E-Mail
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 31 de Marzo de 2009 | Sexo sin tabú - Elizabeth Araujo - www.el-nacional.com 

Los estímulos favorecen el disfrute. 

Las fantasías sexuales son la sal y la pimienta para la relación de muchas parejas.

John Lennon soñaba que mantenía relaciones con Paul McCartney y, cuando iba a consumarse el acto, llegaba Julia, su madre, y se sumaba al trío. No es un chisme, lo afirma el periodista Philip Norman, en John Lennon: The Life, suerte de biografía no autorizada del mítico cantante cuya publicación no agradó ni a Yoko Ono ni a McCartney.

Lennon no podrá desmentirlo, pero el autor de la obra dice basarse en la serie de entrevistas concedidas por el artista y a la cual se asoció el mismo McCartney, quien al final desistió. En todo caso, no sería nada extraño que un talento tan frondoso como el del creador de "Imagine" haya dejado correr su imaginación hasta el límite, tal y como se calcula sucede con 70% de los hombres y 48% de las mujeres, según el promedio de algunos estudios realizados en España, Chile, Estados Unidos, Canadá y Francia.

"No es algo para asombrarse", dice Miguel Suárez Avella, psicólogo y consejero matrimonial, quien dice lidiar en sus consultas con parejas a punto de divorciarse porque por ejemplo la mujer, en medio del orgasmo, gritó el nombre de Brad Pitt.

"Desde niños, nuestras vidas están llenas de fantasías, e incluso para quienes de adultos las hacen realidad", indicó el especialista. "¿Quién no soñó alguna vez que se volvía invisible y se colaba en el cuarto de la vecina que lo ignoraba?, o ¿qué mujer no es capaz de mirar fijamente los números que marca el ascensor mientras su mente se desborda con el joven apuesto que acaba de entrar?".

Suárez Avella defiende como un acto necesario fantasear, y más aún en el caso del sexo: "Le pone condimento a las relaciones de pareja".

La frontera invisible. Se conoce como fantasía sexual cualquier representación mental de algo vivido por otro o creado por la mente con el fin de obtener excitación o cuando el acto es torpedeado por la falta de concentración o por el bajo deseo sexual, en la actividad solitaria de la masturbación o para encauzar la "acción" en la dirección deseada. A veces no es una experiencia gratificante ­y puede convertirse en dolorosa­ si los patrones morales de uno de los integrantes de la pareja se impone y se entera de que el marido le hace el amor mientras piensa en Megan Fox o de que ella suspira con el nombre de Antonio Banderas.

"En realidad se trata de una frontera que nadie ve, porque en la sexualidad intervienen muchos estímulos producidos por la mente, y gracias a ellos el acto íntimo resulta grato y hasta un arcoiris de sensaciones", insiste.

Es la clave para que la sexualidad de la pareja se desarrolle con "normalidad" y sin sentimientos de culpa ni recriminaciones. Cabe advertir que esta "ejecutoria de seducción" debe tener límites y debe ser conversada en la pareja, para que nadie se sienta traicionado o lastimado.

Yo tuve un sueño...
Por suerte, John Lennon no fue el único que fantaseaba ­su error fue contárselo a un extraño­, y es común oír en círculos de amistades de estrecha confianza a hombres y mujeres contar sus viajes en ese carrusel de la imaginación que empieza con el "a mí gusta que....".

La periodista Pamela Jiles, que recopiló testimonios y entrevistas sobre fantasías sexuales de sus compatriotas y los publicó en la revista The Clinic y más tarde los convirtió en los libros Fantasías sexuales de mujeres chilenas y Confesiones sexuales de hombres chilenos, señala que una de las fantasías frecuentes de los hombres es la del trío con su novia y una amiga, mientras el de la mujer es hacer el amor con un desconocido, con un hombre de poder o con un ex profesor de la secundaria.

Para Jiles, "los hombres comentan sus fantasías en voz alta, se masturban en grupo, escriben sobre el tema en baños públicos, hacen chistes y publican revistas que las alimentan. También asisten a locales de striptease y a esa vieja institución globalizada que son los prostíbulos (...) Los varones encarnan sus fantasías sexuales en la realidad".

Algo distinto ocurre con la mujer ­en este caso las chilenas­ porque Jiles señala que las mujeres que entrevistó "pocas veces realizan sus fantasías en la vida sexual concreta, al menos no explícitamente.

Las viven y desarrollan desde la infancia hasta la muerte en un plano secreto, que sólo comentan con otras mujeres.

Su imaginario discurre en un nivel paralelo o distinto al de su vida de pareja. Casi nunca comparten sus ensoñaciones con su amante, ni siquiera cuando invocan su fantasía en pleno acto sexual. Él no tiene idea de que su mujer está imaginando que tiene sexo con el vecino, con Superman o con otra mujer".
 
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