24 de Junio de 2009 | Sexo sin tabú - Vanessa Davies - www.el-nacional.com
Si la relación avanza será evidente la diferencia de intereses.
Detrás puede estar la doble moral de una esposa para la casa y una compañera para el erotismo.
Si hay algo claro, a la luz de las informaciones sobre Silvio Berlusconi, es que al premier italiano le fascinan las mujeres jóvenes. Su esposa, Verónica Lario, insinuó en la petición de divorcio que "frecuentaba menores". También se han hecho públicas las fiestas del Cavaliere con modelos y trabajadoras sexuales.
Más allá de si las aficiones de Berlusconi forman parte de su vida personal o deben ser otro punto del debate político en Italia, de si constituyen o no delito, de si en sus fiestas había o no adolescentes y drogas, cabe la pregunta: ¿por qué un hombre de 72 años de edad decide arriesgar su imagen y su carrera por mantener relaciones sexuales con muchachas? "Probablemente todos los hombres mayores se sienten atraídos por mujeres más jóvenes, aunque no todos se i nvoluc ren con el la s.
Están buscando un champú de hormonas para rejuvenecerse", opina Ecjoyster Barradas, médica sexóloga en la unidad quirúrgica Los Leones de Barquisimeto.
Después de cumplir los 50 o 60 años de edad, el varón podrá sentirse en minusvalía, temerá perder su fuerza sexual.
Barradas explica que "si se busca una persona de su edad, lo más probable es que sea una mujer profesional y con experiencia, y eso representa mucho trabajo para la conquista.
Pero a una mujer joven es más fácil enamorarla, se deja llevar más rápido".
Ellos buscan sexo, aunque no lo reconozcan tan crudamente, y, también, quieren mostrar su "trofeo de guerra", vanagloriarse como "potentes". Ellas, por su parte, pueden anhelar una mejoría en su situación económica. O sentir atracción.
No es igual en todos los casos. Hay hombres que prefieren una mujer de su edad porque comparten otras cosas: una buena conversación, una lectura, los amigos.
Posición de poder. Mujeres y hombres se sienten deslumbrados "por gente joven y bonita", reflexiona Irene Fridman, psicóloga argentina especialista en temas de género. Sin embargo, apunta Fridman, "habría que interrogarse sobre si lo que atrae es la belleza, o la diferencia de edad que asegura el poder patriarcal; se replica en este caso una relación de jerarquía erotizada".
Lo que incide allí, de acuerdo con la psicóloga, es la diferencia de edad, específicamente, "porque reenvía al varón a una posición de poder y de fuerza que está presente en toda la cultura patriarcal". A esto hay que sumarle la diferencia de poder adquisitivo, que suele favorecer a lo masculino.
De tratarse de un encuentro ocasional, "habría que preguntarse si no es más que la histórica doble moral de algunos hombres en la cultura patriarcal: una mujer para el ámbito doméstico, que cumpla con los papeles de esposa y madre, y otra mujer que satisfaga las fantasías eróticas sin involucrar el afecto".
Las cartas sobre la mesa. Advertir qué se propone con la relación (en otras palabras, poner las cartas sobre la mesa) es la recomendación que hace Barradas. Esto se traduce en una frase: "Soy un hombre casado, no quiero dejar a mi familia, pero me gustas y deseo estar contigo".
La pareja estable, si existe, puede detectar comportamientos inusuales. "El esposo ya no besa a su esposa. Antes no usaba colonia y ahora sí la usa. Ahora se pone una camisa y no una franela vieja. Son detalles tontos, que las mujeres captan", señala la sexóloga.
"En muchas ocasiones, las cónyuges aceptan esta doble moral por el estado de dependencia económica en el cual se encuentran, ya que muchas mujeres dentro de esta cultura no han desarrollado una autonomía económica que les permita decidir libremente en caso de ver lesionada su autoestima; esto genera un desbalance de fuerzas que en general se inclina hacia el lado masculino, de mayor autonomía y mayor decisión", advierte Irene Fridman. Claro, esta no es la situación financiera de Verónica Lario, aun cuando ella escribió en una carta publicada en el periódico italiano Corriere della Sera: "Mi persona, mi dignidad y mi historia marital fueron brutalmente mancilladas". En todo caso, el escándalo en Italia pica y se extiende.