Hoy en día es tema común decir que nuestros jóvenes no tienen valores…esto en muchas ocasiones me ha puesto a reflexionar.
Leía un artículo de Maytte Punto y Aparte en una revista dominical titulado Sembrando Valores y me pareció muy acertada la frase que utilizó al referirse a los jóvenes como “discapacitados morales”.
No es de sorprendernos cuando nuestros niños y adolescentes, de manera totalmente natural, hablan de fórmulas distintas para copiarse en los exámenes, de cómo compraron efectivos de seguridad en conciertos para obtener puestos preferenciales a pesar de haber pagado boletos económicos, también los observamos en actitudes irrespetuosas hacia personas ancianas o de menor status socioeconómico. Peor aun, que para obtener algo deseado intercambien favores sexuales.
Lamentablemente nuestros niños y jóvenes no nacen así. Los valores vienen gracias al desarrollo de conductas aprendidas: en el hogar, en la escuela y en la sociedad en general.
Como padres se hace cuesta arriba hacerle contrapeso a lo que sucede fuera del contexto familiar, fuera de las paredes del hogar, sin embargo, debemos ser vigilantes y no desfallecer en el intento. Necesitamos padres que den el ejemplo con las conductas diarias. Necesitamos padres que abran espacios de comunicación enriquecedores con sus hijos. Hay que evitar que los jóvenes se queden confundidos entre la norma y lo normal.
En el plano de la educación sexual, padres y docentes debemos avocarnos a este tema. Trabajarlo desde el punto de vista afectivo, con comunicación franca y directa, sin prejuicios ni tabúes, mucho menos como un tema punible, castigador y morboso.
Los jóvenes tienen imágenes distorsionadas del tema de la sexualidad y de las relaciones sexuales, en parte porque no tienen fuentes confiables de aprendizaje y porque estos temas son casi siempre evadidos por los adultos en general.
Cada día más niños y adolescentes se refugian en Internet o en sus pares, para saciar ansias de información. Esto está tergiversando el valor íntimo afectivo, de compromiso y responsabilidad que se le debe dar al acto sexual.
Rescatemos a nuestros hijos y no permitamos que sean “discapacitados morales”
Una sociedad sin valores es una sociedad descompuesta!!!
Audrey Prieto M
Directora, Programas Educacionales y de Prevención
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