UN INSTITUTO CATÓLICO DE PARANÁ CONSIDERÓ “INMORAL” LA CONDUCTA DEL ALUMNO. TODA LA POLÉMICA Emanuel tiene 15 años y ahora debe cambiar de escuela. La contradicción de una sociedad que desde el Estado promueve campañas para que los chicos se cuiden del VIH, pero financia establecimientos donde se rechaza el uso del condón.
El profesor lo miró. El alumno cerró la mano y escondió la cajita. Pero el docente igual la descubrió en su bolsillo: tenía un preservativo. Ocurrió en el instituto escolar que funciona dentro del Seminario Arquidiocesano de Paraná, que expulsó al adolescente –de nombre Emanuel, 15 años, alumno del 9º año– por considerar que su conducta fue “inmoral”. Roxana Cogno, la madre del chico, dijo que las autoridades del colegio le dieron una semana para que lo “mude” de escuela. Los directores del instituto le advirtieron “que no cabía ninguna elasticidad en la medida”: las amonestaciones no eran suficientes por el desliz. El Arzobispado de Entre Ríos aseguró que “no lo echamos”, sólo que no cumplió con “el código de convivencia que rige en la escuela”.
El caso desató la polémica por las contradicciones que deja al descubierto. En la Argentina, donde el 76% de la población es católica, el 92% de las personas está de acuerdo con la educación sexual en las escuelas (según reveló una encuesta realizada durante 2008 por el CEIL-PIETTE –un departamento de investigación dentro del Conicet–. Una vez que se hubo conocido la noticia, la representante del INADI en Paraná, Cristina Ponce, aseguró que la situación es “muy contradictoria”, porque mientras “desde el Estado nacional y provincial se encaran campañas para preservar la salud sexual de los chicos y se los instruye para evitar embarazos no queridos o enfermedades como el sida, por otro lado aparecen este tipo de decisiones por parte de un establecimiento escolar”. Ponce prometió una investigación sobre el tema.
El colegio donde hasta hace dos semanas cursaba Emanuel depende del Arzobispado de Paraná y, aunque se trata de una escuela privada, recibe los aportes del Estado provincial, el mismo que invierte en campañas por la salud sexual de los adolescentes. Se llama Instituto Seminario Arquidiocesano “Nuestra Señora del Cenáculo” y está ubicado en la zona de El Brete, en el acceso a la avenida Circunvalación, en Paraná.
“Mi marido y yo le hablamos claro sobre educación sexual, sabiendo que es un buen pibe –dijo la mamá del adolescente en declaraciones a los medios–. Le planteamos las realidades de la vida tal cual son. Soy consciente de que lo tengo que acompañar con una buena educación sexual en su despertar y lamentablemente existen otras personas que me quieren convencer de que es un inmoral o un monstruo no digno de seguir compartiendo un aula. Ahora tengo en casa a un muchacho que se pregunta traumatizado sobre su inexistente conducta inmoral”. Según la versión de la mujer, todo comenzó cuando un compañero de su hijo le pasó un preservativo. “Cuando le exigieron que mostrara qué tenía, exhibió la cajita en la que suelen vender los profilácticos en cualquier kiosco y tenía uno en su interior. Mi hijo lo agarró por curioso, pero, como lo vieron a él, lo sancionaron. No me interesa realmente que el otro pibe se lo haya pasado, lo más lamentable es que en todo momento, mientras me daban plazo de una semana para reubicarlo en otra escuela, lo tildaron de inmoral”.
El vocero del Arzobispado de Paraná, el padre Ignacio Patat, insistió en que el caso de Emanuel “no es una expulsión, no se puede sacar a ningún chico de ninguna comunidad educativa por una ley que rige en la provincia”. El portavoz del arzobispo Mario Luis Bautista Maulión agregó que “se trató de un acuerdo entre la comunidad educativa y los padres del muchacho para que buscaran otra institución porque el chico no reúne el perfil del alumno ni los requisitos del Código de Convivencia que toda institución de esta índole pide”.
Consultado sobre si los colegios religiosos enseñan la Ley de Educación Sexual, obligatoria para todas las escuelas, el vocero del Arzobispado señaló: “Esa ley lo promueve (por el preservativo) y la Iglesia justamente estuvo en la formación y la confección de esa norma junto al Estado. Otra cosa diferente es que un chico lleve un preservativo a la escuela. Eso no es educación para el amor, nosotros formamos a la persona en toda la sexualidad y ahora se confunde sexualidad con genitalidad”.
El Consejo General de Educación de Entre Ríos aun no dio un dictamen sobre el caso, aunque la directora de Educación de Gestión Privada de ese consejo, Patricia Todoni, le dijo a Crítica de la Argentina que pidió una reunión con las autoridades del colegio. Será el próximo lunes. “No puedo adelantar ninguna respuesta por el momento, porque tenemos que informarnos acerca de cómo era la conducta del chico dentro de la escuela y si tuvo otros incidentes; sin embargo, al enterarnos por los medios, inmediatamente dimos una respuesta, reclamando un informe detallado y por escrito a las autoridades de la escuela para saber exactamente qué fue lo que ocurrió”.
OPINIÓN
Derecho a la educación sexual
Enrique Martín (Director de Gestión Privada del Ministerio de Educación de la Nación)
Queremos que los alumnos estén dentro de la escuela, no que sean expulsados fuera de ellas. Los centros educativos deben hacerse cargo de la formación y la educación de sus alumnos. La Ley de Educación Nacional refiere que la educación secundaria es obligatoria. Otro de sus objetivos indica que debe brindar una formación ética que permita a sus estudiantes desempeñarse como sujetos conscientes de sus derechos y obligaciones, y además, agrega que se deben formar sujetos responsables que sean capaces de utilizar el conocimiento para comprender y transformar su entorno social. La Ley 26.150 de Educación Sexual y Reproductiva, por su parte, menciona ya en su primer artículo que los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en establecimientos públicos. Este tipo de colegios, como el de Paraná, entra en esa categoría.
Una medida desgraciada
Pedro Cahn (Presidente de la Fundación Huésped)
Cuánto peor hubiera sido esa escena si el individuo que llevaba un preservativo hubiera sido mujer. El varón, en el mejor de los casos, es un vivo. Pero a la piba el reclamo de inmoralidad le habría caído con una brutalidad mayor. No queda claro qué pretenden obtener instituciones como la Iglesia cuando promueven estas medidas desgraciadas. Lo que sí es claro es que la decisión de la escuela de Paraná es muy coherente con el discurso de la institución eclesiástica, que les ofrece a los jóvenes la única opción de la abstinencia en el sexo. Opción que, a su vez, pocos practican. No tengo estudios sistemáticos, pero hay grupos de jóvenes que se cuidan y otros que no. ¿De qué depende? Cuanto más valga tu vida, cuanto más perspectivas de futuro tengas, más posible será que te cuides. No sólo en el ámbito del sexo sino en la vida en general.
Cobijan a Von Wernich
Verónica Giménez Béliveau (Investigadora del CEIL-PIETTE del Conicet)
Dentro de la Iglesia hay una gran diversidad. Hay sacerdotes que no lo dicen pero en confesión y con sus fieles recomiendan el condón, otros que condenan y excluyen a hijos de divorciados. Cualquier postura que tome la Iglesia respecto de la anticoncepción deja afuera las mismas demandas de su población: una encuesta de 2008 arroja que el 88,9% está “muy de acuerdo” con que el Gobierno promueva el preservativo; el 87%, que hospitales ofrezcan anticonceptivos gratis; el 81%, “muy de acuerdo” con que quien utiliza profilácticos sigue siendo un buen creyente, y el 92,4% está “muy y algo de acuerdo” con la educación sexual. Si el 76% de los argentinos es católico, dentro de los mismos fieles hay una mirada amplia sobre la anticoncepción. El orden ético vale cuando se trata de un chico con un preservativo pero no con Christian von Wernich, que cometió crímenes de lesa humanidad y forma parte de la institución.
La Edad Media es así
Osvaldo Bazán
No hay que ser católico practicante para saberlo, porque el aparato mediático de la institución que se basa en eso que nadie vio, que parece que ocurrió hace muchísimo tiempo y de lo que no hay una sola prueba científica, es lo suficientemente potente como para imponernos sus ideas. Sabemos que la Iglesia cree en algo tan extraño como la santísima trinidad –incomprobable–, pero no en el simple forro que se compra en el kiosco. Si el Papa se obnubila cada vez que habla del preservativo, ¿por qué en sus escuelas, anudadas a los Estados, enseñarían a faltarle el respeto a su autoridad? El colegio de Paraná es coherente cuando echa de sus filas a un inmoral de 15 años que tuvo el tupé de andar con un forro en el bolsillo. El que lo condena es el Papa, no el colegio que sólo sigue sus enseñanzas. Si un padre pone la educación de su hijo en manos de una institución de la Edad Media, no debería quejarse si lo echan a la hoguera.
No todos son iguales
Sergio Balardini (Especialista en Juventud de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales)
Trabajé muchas veces con monjas y sacerdotes, y no creo que haya que poner a todas las escuelas de la Argentina en una misma bolsa. Hay colegios con direcciones y autoridades religiosas que, sin dudas, actuarían de modo muy distinto de como lo hizo la institución de Paraná. Sin abandonar sus ideas religiosas, conversarían, darían la palabra y no elaborarían una respuesta de tipo reflejo, sino de índole reflexiva. Y aun si se tiene una idea extremista sobre el “no uso” del preservativo, tener uno en el bolsillo –como tenía este adolescente de un colegio– no es, estrictamente, señal de nada. Llevar un forro, más a los quince años, puede significar que buscás una valoración social entre pares, o que lo tenés para sugerir que mantenés relaciones aun cuando no sea así.
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