Todos no morían pero todos fueron alcanzados"
La Fontaine (Los animales enfermos de peste)
La pandemia persiste, la ciencia se agota.
El "síndrome de inmuno deficiencia adquirida" suscitó decenas de millares de publicaciones y de comunicaciones científicas, esto sin contar los anuncios en la prensa. A pesar de esto, la pandemia continúa y todavía no tenemos vacuna. Un cuarto de siglo después de las primeras víctimas fulminadas en los Estados-Unidos, desde el primer caso de sida diagnosticado en 1981, unos 25 millones de hombres, de mujeres, de niños murieron.
¿Cómo explicar esta situación? Está claro que muchos factores extra científicos están involucrados, pero nosotros, los científicos, debemos cuestionarnos y preguntar: ¿Cuál es nuestra parte de responsabilidad? Acaso hemos llegado a explorar los misterios de esta enfermedad compleja y acaso hemos explorado todas las vías posibles de las búsquedas sobre sus mecanismos?
Si los investigadores han realizado enormes progresos en el conocimiento del virus y en la definición de medicinas - en un tiempo record si comparamos con otras enfermedades - estamos lejos de poder decir que hemos vencido el sida. El terror que suscitó en nuestros países hasta la llegada de la triterapia se ha esfumado, otras amenazas más inmediatas lo han reemplazado. La pandemia no se detiene, sigue su camino en el Norte como en el Sur, propagándose a ritmos más o menos rápidos sobre todos los continentes. Rampante y solapada en los países industrializados, flamante y asesina en los países del Sur. La tragedia africana se extiende a los países de Asia, península Hindú a la cabeza, en China, Europa del Este. En 2006 más de 40 millones de seres humanos vivían infectados por el VIH; una mayoría de mujeres. Y, según ONUSIDA, el programa común sobre vih/sida de las Naciones Unidas, si en el año 2005 se dejó entrever una disminución de esta progresión, un pico había sido alcanzado el año anterior con 5 millones de nuevos casos, más de tres millones de defunciones…Francia tiene más de 150.000 seropositivos declarados. Nada de receso de este lado y casi 6000 nuevos casos fueron censados en 2006, después de un pico de 7000 en 2005. Lo más duro no está detrás de nosotros como lo podríamos pensar; esta pandemia es todavía muy joven y unos epidemiólogos prevén que el pico de la mortalidad no se logrará sino alrededor del año 2040. Si nada se mueve, el sida será para aquel entonces una de las primeras causas de defunción en el mundo. Posiblemente la primera.
Es cierto que razones no científicas explican esta situación dramática, la insuficiencia de las estructuras médicas en los países pobres, presiones económicas y culturales incitando a unas relaciones sexuales sin protección, la dificultad de acceso a los medicamentos y a los tests de diagnostico y a los controles periódicos…
Pero la comunidad cientifica no ha sido suficientemente innovadora y no ha buscado, por lo menos no de manera activa soluciones médicas adaptadas a los millones de pacientes de los paises del Sur.
Una abundancia de pruebas muestra que el virus descubierto en 1983 es el agente causante del sida y es normal que el esfuerzo principal de investigación terapéutica haya dado la preferencia a la consecución de inhibidores de la multiplicación del virus más y más activos y a la realización de una vacuna.
Está claro que estos esfuerzos no son suficientes y científicamente aparecen demasiado reductores para permitirnos erradicar esta infección de carácter multi-factorial.